EL MISTERIO DEL SALTARÍN ALITORCIDO
«La diversidad de sonidos […] y la diversidad de medios para
producir dichos sonidos son muy notables. Así nos hacemos una idea de su
importancia para los fines sexuales» Charles Darwin, 1871.
La ornitóloga Kim
Bostwick que se ha dedicado al estudio del saltarín alitorcido, científicamente
conocido como Machaeropterus deliciosus, ha
desentrañado el gran misterio de los
machos: es la única especie que emplea las plumas para generar un tic-tic-ting
con la esperanza de que las hembras caigan rendidas a sus pies, sumado a un particular baile de cortejo.
<El saltarín alitorcido acaba de atraer a una hembra con su música>
Fuente: Online, http://timlaman.photoshelter.com
Fuente: Online, http://timlaman.photoshelter.com
Los científicos sabían que las alas eran la fuente del sonido, pero
ignoraban cuál era exactamente el proceso para producirlo. Para resolver el
misterio, Bostwick grabó los movimientos de los pájaros con una videocámara que
registraba mil imágenes por segundo, más de 30 veces más rápida que una cámara
convencional. Al ver el vídeo a cámara lenta descubrió que el ave golpeaba sus
plumas entre sí a razón de 107 veces por segundo. Tras examinar las plumas
secundarias en el laboratorio, la ornitóloga observó que en cada ala había una
pluma especializada con siete rugosidades diferenciadas. La quinta pluma
fricciona contra la pluma rugosa actuando como un plectro –en terminología
musical, la púa de una guitarra– para alcanzar la asombrosa frecuencia de 1.500
ciclos por segundo (7 rugosidades, pulsadas dos veces cada una, es igual a 14,
que multiplicado por 107 nos da 1.498). El resultado es un tono parecido al de
un violín, entre un fa sostenido y sol.
En el mundo hay casi 10.000 especies de avifauna, pero ninguna otra produce
sonidos de este modo, frotando partes de su cuerpo.
Fuente: Online, http://www.nationalgeographic.com.es

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